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ISSN 1989-4163

NUMERO 102 - ABRIL 2019

 

Ordenanzas

Rosa María Ortega

   Pues ya estoy aquí. Como Abril. Todo llega y todo viene. De momento, no tengo intolerancia a la lactosa, pero de todos modos, casi no tomo leche yo. Y esto a qué viene, ¿no? Pues viene, viene, claro que viene. Ya te digo que todo llega y todo viene. Porque ahora vas al súper y hay unas leches muy raras: de arroz, de almendras, de avena, de soja, sin lactosa, con rábanos.. Bueno, esa no, pero dale tiempo a la vaca. Qué de leches, por Dios. Así es que un día se lo pregunté a una amiga que es nutricionista: "Oye, ¿a qué vienen tantas leches al pueblo?" Y es por lo de las intolerancias.

   Gran parte de la población adulta no acaba de tolerar muy bien la lactosa, que es el azúcar de la leche. Nuestro intestino produce una enzima llamada lactasa, que es la que digiere la lactosa. Y con la edad, nuestros niveles de lactasa van disminuyendo, así es que cada vez nos cuesta más absorber la lactosa, y por eso a algunas personas les sienta muy malamente la leche de vaca. Aunque mi abuela, que en paz descanse, se zampaba todas las noches unos hipérbolevasos de leche con melindros que no te cuento, y 12 canelones con bechamel los domingos, que también llevan leche (los canelones, digo. Los domingos no tienen lactosa, que sepa yo). Y mi abuela dormía la mar de a gusto. Murió durmiendo, a los 94. Ni se enteró. Y no fue por la leche, ¿eh?

   Lo que pasa es que hay unas cosas muy absurdas en el mundo, y las leyes de los productos alimenticios jubilosos están llegando a los supermercados. No sé yo si lo de la leche viene porque todas las vacas se han quedado en EE.UU. o qué, y aquí tenemos que buscar alternativas como las almendras o la soja. No sé, pero he leído que en Blythe, una ciudad de California muy maja, para poder llevar botas de cowboy en público hay que ser dueño de al menos dos vacas. Te lo juro por Rebelión en la granja. Que si tienes vacas, tendrás que beber leche, ¿no? Y digo yo que si tu sueño es calzarte unas botas de cowboy, lo mismo te resulta más cómodo irte a vivir a Sevilla y pasearte Guadalquivir arriba y abajo con tus botazas de Wayne y te ahorras las vacas. En América es que tienen unas excentricidades de pistolas sacar. En Kentucky, por ejemplo, de donde el señor ese en rojiblanco del pollo frito, he leído también que cada persona debe bañarse una vez al año. Y si te bañas dos veces, ¿qué pasa? ¿O no te bañas? Además, tampoco especifica. Bañarse, ¿dónde? ¿En el Kentucky river? ¿En tu bañera? ¿En el Atlántico? ¡Porque si es en el Atlántico tendrás que atravesar las 2 Virginias! Buahh..se te va en el recorrido trozaco de tiempo, a la vuelta ya tienes roña otra vez. Oye, y el nivel de marranada y pringue se lo controla cada cual, ¿no? ¿Qué le importará al estado de Kentucky si tu cuerpo está más o menos cochino? Es queeeeee...vamos...
  
   Pues si tiras para arriba, costa este, aún hay más. En Green, Nueva York, es ilegal comer cacahuetes y andar hacia atrás cuando hay un concierto. Tócate la envoltura testicular (por ser fina). Que tampoco me queda a mí muy clara la ordenanza esa, ¿sabes? ¿Qué es lo que no está permitido? ¿Comer cacahuetes y en otro orden de tontura andar hacia atrás? ¿O no puedes comer cacahuetes mientras andas hacia atrás? Y eso, ¿por qué? ¿Por si te caes y se te obtura la tráquea con el maní? Pero en un concierto hay mucha gente, hombre, alguien te salva seguro. Peor es si bajas al parque a las cinco de la mañana a comer cacahuetes y andar p’ atrás, que no hay ni Dios en el parque a esas horas. ¿Y ahí sí puedes? Anda queee..  Ah, y en Florida, ya verás... Allí las mujeres solteras no pueden saltar en paracaídas los domingos. ¿Y los jueves sí? ¿Y las casadas pueden los domingos y los jueves y todos los demás días? ¿Y las divorciadas? ¿Qué pasa con esas? ¿Dónde están esas, en el limbo semanal? Procesando estoy.

   Juro que he leído todo esto en un reportaje de leyes absurdas del mundo, y no es today.

   En Michigan, la Liga Profesional de Hockey consiguió hace años que se prohibiera lanzar pulpos a las pistas de hielo. Bueno, esta me parece bien, porque seguro que alguna vez debieron de encontrarse un pulpo en la pista, la gente va a los partidos con unas cosas muy raras encima. Mi padre fue una vez con mi madre y otra pareja a un concierto de Melendi en el Palau Sant Jordi de Barcelona y logró pasar una botella de cava bajo la chaqueta. Que yo no sé si es más surrealista imaginar a un señor casi setentero burlando al seguridad con una botella de cava, o sentao en las gradas viendo cantar a Melendi. Pero esa es una historia que no voy a relatar ahora porque no tengo tiempo (que si no, la relataba), porque las entradas eran mías y yo pasé 3 percheros de abrigo de ir al concierto. Y se las di a mi padre. Le dije: “Toma, papá, iros a ver a Melendi, que es la leche de vaca sin lactosa.” He dudado en escribir “iros” o “id”, que lo sepas, porque soy de lo más ortográficamente tiquis miquis cuando quiero, pero he visto que desde julio del año pasado la RAE admite como correcto “iros a la mierda”, así es que doy el visto bueno a “iros”.

   Total, que en Europa también pasan cosas. En Suiza, la civilizada catedral del chocolate y flamante residencia de Felipe Phil Colinas Collins, donde Keith Richards y su santa sangre se regeneran anualmente (he leído yo), si tienes una urgencia escatológica o de micción al final de la jornada, conviene que te des una prisa del carajo, porque en Suiza (sí sí, en Suiza) está prohibido, por ley, tirar de la cadena a partir de las diez de la noche, para proteger a los vecinos del estruendo de las cisternas. Que vaciar la cisterna provoca contaminación acústica. No te digo más. Y en Gran Bretaña hay una de regulaciones de los años de María Castaña que es para salir corriendo. Desde 1872, es ilegal estar borracho en un pub. Ole los cataplines de Isabel Dos.

Y si es en Asia, no sería la primera vez que te cuento los gozos orientales en sus esplendores de máximas reglas. Sin ir más lejos, el mes pasado creo que ya te dije que si cruzas la calle cuando no te toca en el reino de los chinos, por ejemplo, proyectan tu cara en un pantallón de la avenida. Y tienen más lindezas de esas. Se quedan atrás los suizos con lo de la cisterna. ¿Pues no restringen el papel higiénico en China? La madre que los alumbró. El papel higiénico, un asunto de estado. Cada usuario de los 100.000 aseos públicos que hay en el país tiene derecho a 60 centímetros de papel. Ni uno más, ni uno menos. Lo racionan. Y para controlarlo, han colocado en algunos baños públicos de Pekín cámaras inteligentes (cómo no), con tecnología de reconocimiento facial, que identifican a la víctima del apretón y le asignan la dosis de papel reglamentaria.

   ¿Tú crees que a alguien se le ocurriría instalar cámaras en un retrete de los nuestros? En El Corte Inglés, por ejemplo. Pues no hay unas colas siempre de armas tomar en el baño de señoras de El Corte Inglés... Si tienen que sacar fotillo a todas las guiris y damas emperifolladas que esperan para hacer pis... Yo nunca hago cola, soy la mar de lista. Subo al baño de la 4ª o 5ª planta, o al que esté más lejos, que no sube nadie y anda siempre vacío. Y ahí tienes todo el papel que se te antoje, como si quieres salir con el rollo en la boca cual perrillo de Scottex. Todo pa' ti. Sin ordenanzas ni chuminadas de esas. Ala, hasta otra. Dime adiós, que me voy.

 

 

 


 

 

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